EMPRESA ORGULLO NACIONAL

EL BIEN COMÚN: EL LEGADO DE LA EMPRESA


En el conglomerado de personas que conforman una sociedad, conviven continuamente el pasado, el presente y el futuro. Para que esta sociedad progrese, se necesita que los miembros que la estructuran procuren el bien común.


El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto en el cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno, los bienes son y permanecen comunes, porque son indivisibles y porque sólo juntos es posible alcanzarlos, acrecentarlos y custodiarlos, en vistas al futuro. Una sociedad que en todos sus niveles quiere estar al servicio del ser humano, es aquella que se propone como meta prioritaria el bien común.


Este objetivo es verdaderamente alcanzable y una de las vías puede operarse desde cualquier Organización. La empresa en la sociedad actual ha generado una transformación social e individual; junto con la universidad, es una de las instituciones que más transformaciones ha tenido en los últimos años. Ambas instancias comparten su finalidad: estimular el compromiso comunitario y fortalecer la integralidad de la persona aplicada al ejercicio laboral, favoreciendo la formación de líderes comprometidos con su entorno.


La pequeña, mediana o gran empresa debe ser consciente de que es parte integral de la conformación de la sociedad, por lo mismo, debe reconocerse como formadora y no sólo como proveedora. Es el espacio por excelencia en donde los valores adquiridos en la familia y la enseñanza profesional se ponen en práctica, todo en la medida en que la Organización integre a sus miembros en tanto son, hacen y deben ser, para así convertirse en la mejor de las herencias sociales de nuestro tiempo.

“Una sociedad que en todos sus niveles quiere estar al servicio del ser humano, es aquella que se propone como meta prioritaria el bien común”.

Pbro. Lic. Paulo Alejandro González Enríquez
Director General de Desarrollo Institucional del Sistema UNIVA

El gran legado de la empresa, como lo menciona el Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, es la capacidad de servir al bien común de la sociedad mediante la producción de bienes y servicios útiles, ya que la empresa crea riqueza para toda la sociedad, no sólo para los propietarios, sino también para los demás sujetos implicados en su funcionamiento. Además de su objetivo, típicamente económico, la empresa desempeña también una función social, creando oportunidades de encuentro, de colaboración y de valoración de las capacidades de las personas que la conforman. Por lo tanto, la dimensión económica es condición para el logro de objetivos no sólo económicos, sino también sociales y morales, que deben perseguirse conjuntamente.

Así como en un tiempo la empresa, o mejor dicho, los malos empresarios propiciaron la explotación del trabajador y con ello, de la sociedad y la economía, hoy en día es gratificante encontrar, cada vez en mayor medida, que la empresa favorece la legítima búsqueda de la dignidad de las personas.

El empresario que hoy exige nuestra sociedad debe ser consciente que no puede tener en cuenta exclusivamente el objetivo económico, debe también garantizar el respeto concreto de la dignidad humana de los trabajadores que laboran en la empresa.

El legado de la empresa no es el producto o servicio que genera y comercia, aun cuando sea parte importante de sus objetivos, el legado es la integración social que propicia en orden al bien común, partiendo de una visión más amplia de todos sus miembros, favoreciendo su crecimiento personal, económico, profesional y familiar, transformando así la sociedad.

«El legado de la empresa no es el producto o servicio que genera y comercia, el legado es la integración social que propicia en orden al bien común».

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